Èrik Jungle

14 Junio, 2015 / Sin categoría / 0 Comentarios

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Ésta es la Èrik Jungle. Un mundo todo nuevo para alguien que acaba de llegar.
Cartón duro, imprimación, pintado con acrílico, espray y collage. Sirve para decorar paredes, colocando los elementos al gusto de quien lo cuelgue.


Daniel Town

13 Enero, 2015 / Sin categoría / 0 Comentarios

daniel_townEste pueblo es Daniel Town.
Cuatro casa y un puente. Tres árboles. Tres nubes y el sol.
Cartón duro, imprimación, pintado con acrílico y trocitos de collage que son puertas, ventanas, detalles de los edificios y unas manzanas.
Sirve para decorar paredes, colocando los elementos al gusto de quien lo cuelgue.


Octubre 2014

20 Octubre, 2014 / Sin categoría / 0 Comentarios

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Aunque ya se está acabando el mes de octubre, aquí llega la imagen del calendario 2014 “Jazz Year”. Este mes nos ha estado acompañando Roy Eldridge and His Orchestra con el temazo “Jump Through The Window” que descubrí hace unos añitos ya a través de este video. Los grandes bailarines Frida Segerdahl y Skye Humphries interpretando la canción con su estilo sincero y natural. Una delicia.


Vocales Animales: A de Armadillo

17 Septiembre, 2014 / Sin categoría / 0 Comentarios

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Septiembre 2014

1 Septiembre, 2014 / Sin categoría / 0 Comentarios

septiembre_2014“I Thought I Heard Buddy Bolden Say” es, quizás, el tema que ha creado más imaginario sobre el origen del jazz, homenajeando la figura del legendario Buddy Bolden, trompetista y cornetista de Nueva Orleans al que se le atribuye la invención de aquel sonido fuerte, vibrante y característico del jazz primigenio.

Mucho se ha escrito sobre Bolden aunque pocos son los datos reales que de él se conservan: una única fotografía, su fecha de nacimiento y muerte (1877-1931), algunas referencias musicales en los periódicos de la época, el registro de varias detenciones policiales y el de su ingreso en el manicomio de Jackson. Eso es todo lo que hay. Ninguna grabación. Aun así, los recuerdos borrosos de algunos músicos cercanos a su generación han contribuido a crear un mito que todo buen aficionado y amante del jazz debería conocer. Envuelto en un halo de misterio sublime y de trágica genialidad, el personaje de “King” Buddy Bolden despierta el lado ancestral del jazz y de sus orígenes afroamericanos.

Uno de los datos que nunca ha sido demostrado pero que aparece repetidamente en la literatura escrita alrededor de la figura de Bolden es su faceta como barbero. Según estas historias Buddy Bolden era el propietario de una barbería en Franklin Street que se convertiría en uno de los escenarios principales de su recorrido musical y de su fama. Las leyendas dicen que se reunía en la trastienda con su orquesta para componer y practicar nuevas melodías que tocarían después en los bailes sociales de la sala Tin Type Hall, en Liberty Street. Mezclando influencias (ragtime, marchas militares, mazurcas, valses, polcas, estándares espirituales, etc.) la orquesta de Bolden dio a luz una nueva música basada en las estructuras del blues pero con una pulsación más rápida y aplicable al baile.

Otra de las salas frecuentadas por Bolden y su orquesta fue la Union Sons Hall o Kenney’s Hall en Perdido Street, más tarde conocida como Funky Butt por la asociación con la orquesta y con uno de sus éxitos musicales. Este hit, “Funky Butt”, fue más tarde conocido como “Buddy Bolden’s Blues” y, después, versionado por la Jelly Roll Morton’s New Orleans Jazzmen, como “I Thought I Heard Buddy Bolden Say”. La historia de la canción, aparte de ser una de las primeras referencias al concepto funk en la música popular, alude a una anécdota basada en una actuación de la Buddy Bolden’s Orchestra: un sábado por la noche, en la Kenney’s Hall, con la sala abarrotada de bailarines, Bolden gritó que se abrieran las ventanas para dejar salir el aire pestilente, resultado del sudor de la cantidad de gente presente. Poco después, el trombonista Willie Cornish, empezó a tocar una canción incorporando las palabras de Bolden.
Como en toda historia popular transmitida oralmente se puede poner en cuestión la veracidad de esta anécdota y, por tanto, el origen de la letra de la canción. Pero no está mal imaginarlo así…

“I Thought I Heard Buddy Bolden Say” (Jelly Roll Morton and His New Orleans Jazzmen)

I thought I heard Buddy Bolden say:
You’re nasty, you’re dirty. Take it away.
You’re terrible, you’re awful. Take it away.
I thought I heard him say.

I thought I heard Buddy Bolden shout:
Open up that window, let that bad air out.
Open up that window, let the foul air out.
I thought I heard him say.

Buddy Bolden fue ingresado en el manicomio de Jackson el 5 de junio de 1907 con graves problemas de alcoholismo y conducta violenta. Se le diagnosticó demencia y esquizofrenia. Por supuesto, aún no había llegado a la fama cuando todo esto sucedió. Nunca fue entrevistado o grabado antes de ingresar en el manicomio ni después, durante los 24 años siguientes.

Jelly Roll Morton: piano y voz / Sideny Bechet: saxo soprano / Wellman Braud: contrabajo / Sidney de Paris: trompeta / Claude Jones: trombón / Lawrence Lucie: guitarra / Albert Nicholas: clarinete / Zutty Singleton: batería.


Agosto 2014

9 Agosto, 2014 / Sin categoría / 0 Comentarios

agosto_2014

Cuando la interpreta Fats Waller, “12th Street Rag” es una de mis canciones preferidas. Waller fue un músico y compositor con un carisma y un humor inolvidables. Uno podría decir muchas cosas de alguien con unas cejas tan expresivas como las suyas pero, para mí, su mayor virtud, más allá de la increíble velocidad de sus dedos y su voz prodigiosa, es la capacidad de representar el ritmo trepidante tan asociado a los años locos del jazz con una relajación absoluta, transformando cada nota en alegría, desenfreno y un sonido como de carcajada.

Fats Waller (de nombre original Thomas Wright Waller) nació el 21 de mayo de 1904 en Nueva York. Empezó su carrera como pianista a la temprana edad de 6 años, ganándose la vida como instrumentista a partir de los 15 cuando empezó a tocar el órgano en la iglesia de su padre, el reverendo Edward Martin Waller, y en el Lincoln Theater de Harlem. Sus primeros solos de piano (“Muscle Shoals Blues” y “Birmingham Blues”) fueron grabados en 1922, cuando contaba con tan solo 18 años. En 1926 Fats Waller empezó una fructuosa relación con el sello Victor, que duraría hasta el final de su vida y, aunque tocó y grabó con muchísimos músicos de reconocido talento (Nat Shilkret, Gene Austin, Fletcher Henderson, Adelaide Hall…), sus grandes éxitos llegaron con los temas que compuso para su grupo Fats Waller and His Rhythm, realizando, al mismo tiempo, sus contribuciones más importantes al estilo “stride” (del que se considera una de las principales figuras) con temas como “Handful of Keys”, “Ain’t Misbehavin”, “Honeysuckle Rose”, “Squeeze Me” y un largo etcétera.

De un personaje tan pintoresco como fue Fats Waller, por supuesto, se cuentan muchas historias.
Las más tristes hacen referencia a la pena que le suponía escuchar ciertas melodías que había compuesto y que había tenido que vender por poquísimo dinero. Cuando sonaban por la radio, siendo ya exitosos estándares de jazz, sólo podía afirmar que no quería escucharlas nunca más. Según la biografía que escribió su hijo Maurice Waller, dos de estos temas eran “I Can’t Give You Anything But Love” y “On The Sunny Side Of The Street”.

En 1939 Waller grabó “I Can’t Give You Anything But Love” con la cantante Una Mae Carlisle, tocando la melodía y burlándose de la letra al mismo tiempo. Me gusta pensar que fue una pequeña venganza personal contra las injusticias tan frecuentes que vivían los músicos (y sí, otra vez, sobre todo los músicos negros).

(Fats Waller: voz y piano / Herman Autrey: trompeta / Rudy Powell: clarinete y saxo alto / James Smith: guitarra / Charles Turner: contrabajo / Arnold Boling: batería)

FIRST CHORUS (DUET)

CARLISLE
I can’t give you anything but love, Baby.

That’s the only thing I’ve plenty of,
Oh Baby.

Dream awhile,

Scheme awhile,

You’re sure to find

Happiness

And I guess,
All those things you’re sure to pine for.
Gee, I’d love to see you lookin’ swell,
Baby,

Diamond bracelets Woolworth’s doesn’t
sell, my little Baby.

Til that lucky day you know darn well,
ooo, Baby.

That I can’t give you anything but love.

 

WALLER

Don’t you tell me; what am I supposed to do?

Yes

You’re wrong.

That’s what you think I’m sure to find.

(Um hmm)

Well my tailor’s waiting’ right outside the
door,
He can keep me lookin’ swell, I ain’t
playin’.
I never had a diamond bracelet in my
life; what do I want it for?

What happens? What goes on in here?

SECOND CHORUS (SOLO)

Come here, let me tell you somethin’:
I can’t dish out anything but love, Ba!
That’s the only thing I’ve got plenty
of, Baby.
You talkin’ ‘bout dreaming’ awhile,
schemin’ awhile, you’re sure to find
Happiness, and I guess, all those fine
Arabian things your little heart pines
for, yes.
Skip’em! I’d love to see you lookin’
swell.
Diamond bracelets? Woolworth
ain’t got no business sellin’ ‘em;
you can go to, got’ ah, well, ah
well, well, well, Ho
‘Till that lucky day, you know darn well,
well Baby,
I ain’t dishin’ out nothin’, ain’t gettin’ off on
nothin’ but love.

How’s that Babes? There’s your diamonds.


minstrel_risas

Consecuencias del Minstrel: risas malévolas.

minstrel_risas


Julio 2014

julio_2014“Basin Street Blues” es una canción de 1926, compuesta por el gran y prolífico Spencer Williams, a quien tenemos que agradecer tantísimos otros temas.
En mi opinión, si hay un estándar de los estándares de jazz, éste es “Basin Street Blues”, ya que se ha convertido en una de las melodías más versionadas y representativas del jazz tradicional.
Aunque la composición sea de 1926, la historia del éxito de “Basin Street Blues” empezó en 1928, cuando Louis Armstrong and His Hot Five grabaron el tema para el sello OKeh. Desde entonces, creo que podría decir que ha habido cientos de interpretaciones de la canción. Una de las más influyentes después de las de Armstrong y sus diferentes bandas, fue la de Jack Teagarden y Glenn Miller, quienes crearon para el tema una letra por la que no obtuvieron ningún crédito, más allá del hecho de que, a partir de entonces, se convirtiera en una parte integrada a la canción.

Basin Street era la calle principal del barrio rojo de Nueva Orleans, el famoso Storyville.
Los orígenes del barrio se remontan al 1887, cuando el concejal de la ciudad, Sidney Story, legalizó la prostitución y estableció una zona restringida donde poder llevar a cabo esta actividad y muchas otras hasta el momento ilegales (pero altamente rentables…). Esta zona, con el epicentro en Basin Street, se bautizó como Storyville (por el apellido del concejal), aunque los habitantes de Nueva Orleans simplemente la llamaban The District (El Barrio).
Uno de los documentos más interesantes (a la vez que inquietantes) que se ha conservado de estos tiempos es el Blue Book. Este libro es un directorio donde, por orden alfabético, aparecen los nombres, direcciones y razas de más de 700 prostitutas, ordenándolas en una especie de ranking según los locales donde trabajaban, desde los más glamurosos y ornamentados burdeles, hasta las más decadentes chabolas (los cribs, que significa ‘chozas’ en la jerga slang).
La vida y las historias de este barrio terminaron drásticamente 20 años después de su creación, tan drásticamente que no se conserva ni uno de los edificios de por aquel entonces. En 1917, el secretario de la Marina, Joseph Daniels, decretó como medida de guerra la lucha nacional contra el vicio en todos sus aspectos, y es que según él, los cuerpos de las fuerzas armadas no debían estar expuestos a la “degeneración” y a la “inmoralidad”. A raíz de esto, una ordenanza local clausuró el barrio obligando a cerrar las puertas de todos sus negocios.

Storyville se ha mencionado muchas veces como el lugar de nacimiento del jazz. Aunque esta afirmación es, por un lado imposible de demostrar y por otro poco fiable, cierto es que fue uno de los puntos de desarrollo y popularización del estilo debido a que muchos músicos negros y criollos encontraban trabajo allí.

De todas las versiones que he escuchado de “Basin Street Blues”, me quedo sin ninguna duda con la primera que grabaron Louis Armstrong and His Hot Five.
A riesgo de sonar cursi y sentimental, me parece que traduce en música todo aquello que sublimamos sobre Nueva Orleans, el jazz y su gente. La genialidad de Armstrong al reinterpretar la canción de una forma tan diferente a la melodía del “Basin Street Blues” original, su solo de scat tan sobrio y sencillo, la banda manteniendo la pulsación del ritmo constante… Eso. Eso quiero decir.

Louis Armstrong (trompeta y voz) / Mancy Cara (banjo) / Jimmy Strong (clarinete) / Fred Robinson (trombón) / Earl Hines (celesta) / Zutty Singleton (batería).

Otra versión de Louis Armstrong. 1959 en Stuttgart, Alemania. Ésta con letra.


Junio 2014

junio_2014
Rebuscar en el origen de los Harlem Hamfats es muy interesante porque se abren infinidad de posibilidades e ironías. Empezamos:

Los Harlem Hamfats fueron una banda de Chicago formada por 8 músicos de diferentes procedencias. En realidad ninguno de los miembros era ni de Harlem ni de Nueva York. Además, hay bastantes opiniones y teorías sobre las raíces y el significado de la palabra ‘hamfat’: algunos la relacionan con el argot que se utilizaba en Estados Unidos durante los años 20 para hablar de algo de segunda categoría, otros creen que se refiere concretamente a una carne de cerdo más barata y de menos calidad que la parte magra del jamón. También hay quien sugiere que ‘hamfat’ era el nombre de un material usado por la gente pobre y de campo para engrasar instrumentos musicales, y además está la teoría de que la palabra alude a una mezcla de grasa y corcho quemado que los actores de minstrel empleaban como maquillaje para pintarse la cara de color negro.
En cualquier caso, lo único que está claro es que el nombre fue escogido en tono cómico ya que los miembros de la banda fueron brillantes músicos y compositores.

Fue el productor J. Mayo Williams quien juntó a estos músicos con el objetivo de crear una banda que se dedicara exclusivamente a sesiones de grabación y acompañamiento de solistas y vocalistas. Las diferentes procedencias de los músicos (Mississippi, New Orleans y Chicago) le daban al grupo una gran versatilidad que les permitía interpretar Hot Jazz, Blues y Swing en una mezcla de estilos que marcaron notablemente el camino hacia el Rhythm & Blues y el Rock & Roll.

Liderados por Herb Morand y Joe MacCoy (el principal compositor), los Harlem Hamfats produjeron una extensa lista de estándares de Jazz versionados por grandes músicos como Count Basie, Blind Willie McTell, Howlin’ Wolf, etc.
Uno de sus temas más reconocibles es “Why Don’t You Do Right?”, escrito por Joe McCoy e incluido en sus grabaciones de 1936 bajo el nombre de “The Weed Smoker’s Dream”. La canción original tiene numerosas referencias al negocio de las drogas, las apuestas y la prostitución, con un claro tono cínico al añadir la coletilla “Why don’t you do now, like the millionaires do. Put your stuff on the market and make a million too”, cada vez que se menciona uno de estos negocios. Pero pasado un tiempo McCoy la reescribió refinando la composición y cambiándole la letra por completo, conviertiéndola en “Why Don’t You Do Right?”, en la que una mujer le reclama a su pareja que se gaste el dinero en ella y no en otras mujeres o en alcohol (temas muy frecuentes durante la depresión y la ley seca).
Y es que muchas de las letras de los Harlem Hamfats trataban de una forma muy clara y directa temas como el sexo, el alcohol y las drogas, hecho que pudo dificultar que su música fuera ampliamente distribuida.

 

WEED SMOKER’S DREAM
[Joe McCoy (guitarra y voz), Charlie McCoy (guitarra y mandolina), Herb Morand (trompeta y voz), John Lindsay (contrabajo), Odell Rand (clarinete), Horace Malcolm (piano), Freddie Flynn (batería), Pearlis Williams (batería)].

 

WHY DON’T YOU DO RIGHT?
[Lil Green (voz), Big Bill Broonzy (guitarra), Simeon Henry (piano), Ransom Knowling (contrabajo)].


Mayo 2014

mayo_2014

Tampa Red (1904 – 1981), de nombre original Hudson Woodbridge, nació en Smithville, Georgia, aunque se crió en Tampa, Florida (de ahí viene su apodo: “Tampa” por su lugar de origen y “Red” por el color de su piel). A principios de los años 20 se mudó a Chicago, Illinois, donde desarrolló su carrera musical.
Ha pasado a la historia como figura esencial del blues y del estilo slide, sentando las bases del Rock & Roll y del Rhythm & Blues y fue conocido como The Guitar Wizard (“El mago de la guitarra”).

La primera vez que escuché a Tampa Red fue a través de un recopilatorio muy curioso que se llama “Dope and Glory“, una colección de títulos de blues y de jazz de los años 30 y 40 con la marihuana como eje. Medio esotérico y muy despreocupado, este recopilatorio es una excelente mirada al interior de la cultura de la desobediencia que tanto se ligaba con el jazz, y que, en cierto modo, fue característica de los movimientos artísticos de la primera mitad del siglo XX.

En el jazz y en el blues (como en tantos otros estilos), la cuestión de las drogas ocupa un espacio fundamental. La dura vida de muchos músicos transcurría en zonas humildes y deprimidas, castigadas por políticas que frecuentemente olvidaban los aspectos sociales y reforzaban la segregación racial. En medio de tanta pobreza y humillación, desacatar las normas y las leyes promovidas por una mirada obsesionada con la imagen del puritanismo blanco europeo, se transformó, por supuesto, en una forma de rebelión.

Como el título bien indica, “I’m Gonna Get High” es un tema que habla sobre colocarse. Así de claro.
No se trata de una apología a las drogas ni de un himno a la evasión de la realidad. Sencillamente describe un momento preciso y una situación precisa, acompañándolo de la eterna queja: It ain’t no need of no one tryin’ to shame me. But what a state I’ve got in who could blame me? (“No hay necesidad de que nadie intente avergonzarme. En el estado en el que me encuentro, quién puede culparme?”).